Abuelos que pierden la infancia

Escrito por Web Master el . Publicado en Tercera Edad

2013-01-30 - Abuelos que pierden la infanciaLos dramáticos enfrentamientos que se producen en muchas rupturas matrimoniales rompen los lazos afectivos que unen a abuelos y nietos. Ambos dejan de verse por imposición expresa de padres y madres, Una situación que da de lleno en el corazón de los abuelos. Sin embargo, una batería de medidas será aprobada en el próximo Consejo de Ministros para evitar estos conflictos
Miles de abuelos lloran la ausencia de sus nietos tanto como la de los hijos cuando se desencadena una separación, divorcio, nulidad matrimonial u otras dificultades de la vida. En muchos de esos casos, en los que estallan graves enfrentamientos en la pareja, a los abuelos se les prohíbe ver a los nietos y sufren en silencio un conflicto que no han buscado, pero que les da de lleno en el corazón.

Viven entonces una «verdadera tragedia, porque los abuelos se desesperan al no poder estar con los niños», dice Marisa Viñes, presidenta de Abumar (Abuelos en marcha), una pequeña asociación que en los últimos cinco años ha llamado de puerta en puerta para que sus reivindicaciones en defensa de las personas mayores sean escuchadas. Y finalmente ha ganado la primera batalla: si la agenda se cumple, el próximo Consejo de Ministros aprobará un anteproyecto de ley para garantizar que se mantengan los vínculos afectivos entre abuelos y nietos después de una «crisis matrimonial». Una medida aparcada desde hace tiempo dentro del Plan Integral de Apoyo a la Familia 2001-2004.

Reconocimiento social

A pesar de este logro, la sociedad española todavía está lejos de otorgar el reconocimiento social que las personas mayores merecen. «Ése será el segundo paso -dice Marisa-, concienciar a la sociedad de que no deben estar bien vistos los padres y madres que prohíben a los abuelos ver a sus nietos. Esto es una forma de maltrato, y entre las personas mayores se sufre mucho».

Realmente, no existen datos del número de abuelos que padecen estas situaciones, entre otros motivos, porque «es muy difícil que confiesen que dejan de ver a los nietos, ya que se sienten culpables y avergonzados», explica Marisa. Nuestros mayores tampoco reconocen en público las duras tareas que muchas veces desempeñan en ayuda de la familia. Sencillamente, ellos realizan una labor diaria silenciosa. «Aportan el equilibrio a la familia actual, inculcan sabiduría a los niños, incluso les educan ya que muchos cuidan de ellos pues los padres trabajan».

Para que el anteproyecto de ley salga adelante, el Consejo de Ministros estudiará la posibilidad de modificar algunos artículos del Código Civil, en materia de relaciones familiares. Sobre la mesa, hay tres objetivos que alcanzar: en primer lugar, se pretende garantizar un régimen de visitas con el fin de que los abuelos puedan estar con sus nietos -independientemente de que éstos vivan con el padre o con la madre-, en el momento de que se produzca una separación, divorcio o nulidad matrimonial. «El juez debe establecer ese régimen de visitas -explica Marisa- en el mismo momento en que dicta las medidas para los padres».

Y es que, en ocasiones, la ausencia de una sentencia a tiempo acaba por deteriorar las relaciones ya establecidas con los nietos. Muchos abuelos, a los que no se les ha permitido estar en contacto con los niños, se convierten al cabo de los años en personas prácticamente extrañas para ellos. En esa desagradable situación se encuentra Juani, una mujer de 67 años que, tras la muerte de su hija hace ocho, se ha visto obligada a recurrir a los tribunales para que reconozcan su derecho a ver a dos nietos.

Adoración por el abuelo

«Durante el primer año -dice- visitaba a los niños los fines de semana y ellos pasaban las vacaciones de Navidad y de verano conmigo en Asturias. De esta forma mi yerno disponía de más tiempo para atender su negocio». A Juani se le ilumina la mirada cuando recuerda las excursiones por la playa y las montañas asturianas junto a sus nietos. «Francisco tenía cuatro años, sentía verdadera adoración por su abuelo, el manitas de la casa. Por eso, el niño le imitaba con sus herramientas de juguete. Vanesa, sin embargo, pasaba más tiempo junto a mí. Era la viva imagen de su madre. Los dos me llamaba «gueli»», sonríe.

En una de esas visitas a los niños, la relación de Juani con su yerno tomó otros derroteros. Todavía no sabe explicar el por qué. Durante los siete años siguientes sólo ha disfrutado de los pequeños en breves espacios de tiempo, siempre controlados por el padre, a la salida del colegio. «Mis dos nietos tienen ahora 16 y 12 años. Hace cinco años que no paso un día completo con ellos, ni asisten a una celebración de nuestra familia. En los últimos seis meses ni siquiera los he visto. Al pensar en cómo llevarán los estudios, si enferman o no, en lo ocurrido... las noches se hacen eternas».

A pesar de que Juani ha conseguido recientemente una sentencia favorable (un juez ha reconocido que tiene derecho a la compañía de sus nietos una vez al mes de 10 a 21.30 horas y 8 días durante las vacaciones), ahora se enfrenta a la negativa de los niños. «El roce hace el cariño y ahora siento que me han robado a mis nietos. El padre no me permite visitarlos a pesar de la decisión del juez. No les voy a obligar, ni me voy a presentar con las autoridades para que la sentencia se cumpla, no quiero someterlos a esa desagradable situación. Pero les transmitiré un mensaje: que cuenten con su abuela siempre que la necesiten en la vida».

La opinión del abuelo

Para paliar situaciones de este tipo, el Consejo de Ministros también estudiará la posibilidad de que los abuelos puedan ser escuchados por las autoridades judiciales en los procedimientos de ruptura familiar. Una medida esencial, ya que, según Marisa Viñes, «en estos conflictos siempre existen dos versiones muy encontradas, por eso la opinión del abuelo es tan importante. Se trata de una tercera versión complementaria a la de los padres». Por último, se contemplará la opción de que la custodia de los nietos menores pueda ser entregada a los abuelos, siempre que el juez lo considere oportuno.

Iniciativas todas ellas encaminadas a conservar la relación entre abuelos y nietos, «un salto generacional que se apoya en un sentimiento de complicidad y de amor, el cual nunca debería romperse a lo largo de la vida», indica Marisa.

Misión Familia - Twitter