Familias Líderes

Escrito por Alejandro Martinez el . Publicado en Blog MF

untitledHace poco tiempo vino a mi oficina una madre de familia y alumna que estaba cursando el programa de Master en Estudios de la Familia. Le habían detectado pocas semanas antes, una enfermedad terminal que amenazaba con avanzar de manera implacable en muy corto período de tiempo.

Dentro de sus múltiples sentimientos de impotencia, había dos que en voz de ella, eran los que predominaban la mayor cantidad de horas de su día: el primero, muy comprensible, era el temor, desesperación y depresión que sentía al no poder hacer nada.

El segundo era su pequeña hija, de 5 años, a la que, dadas las previsiones medicas, no podría verle crecer, jugar, graduarse de la universidad, quizá casarse y verla tener a sus futuros nietos. Hemos llorado juntos por breves minutos, no como director ni como alumna, sino como padre y madre de familia que vemos, que el don más precioso de nuestra vida, los hijos, puede llegar a ser una experiencia tan fugaz en nuestro existir, como un respiro.

Pienso que todos aquellos que nos dedicamos a tiempo completo durante nuestra vida profesional a fomentar los valores de la familia, deberíamos de estar “vacunados contra este tipo de situaciones”, sin embargo no es así. Al ser padre de 6 hijos pequeños, puedo darme una idea muy clara de todos los pensamientos que azoraban a esta joven señora con su enfermedad y me pregunto

¿Por qué tenemos que esperar a estar en una situación límite para darnos cuenta de la familia que tenemos?

¿Qué necesitamos que suceda para darle un beso de buenas noches a nuestra esposa que descansa a nuestro lado?

¿Qué acciones en la bolsa de valores necesitamos que suban para poder guiar, educar y formar a nuestros hijos en aspectos fundamentales del carácter, liderazgo y servicio a la sociedad?

Estoy enterado de que esta noble alumna sigue con su lucha diaria por arrancarle un pedacito de vida al destino, al tiempo que, inexorablemente se abre y se acorta cada día sobre su alma y deja caer, en pequeños lapsos de cariño, su devoción y fe sobre sus seres más amados. Si algo puede aún conmovernos, es ver partir sin remedio a una madre que ha dedicado su vida a quererse preparar para ser una mejor mujer, esposa, madre y líder.

Ojala que mañana, podamos vernos de frente al espejo y podamos decirnos a nosotros mismos que hemos dado todo, hasta la ultima gota de sangre, por formar una familia líder comprometida con mejorar la sociedad.

¿Qué opinan?

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